Desacuerdos y desencuentros dejan ver la brecha entre los nuevos miembros de la Unión y el centro productivo y financiero de ésta formado por Francia y Alemania.  Se observan además diferencias al interior de la Eurozona, las que de profundizar pondrían en peligro al Euro. Señala también Joscka Fischer en "Europa, en marcha atrás" [Bitácora Almendrón, Revista de Prensa] que la falta de entendimiento entre Francia y Alemania no ayuda. Aboga  para que estos dos países así como las grandes economías europeas, que enfrentan la crisis en condiciones más sólida, salgan al rescate de las economías europeas en problemas, inclusive aquellas de los nuevos socios del este europeo

Desde el Báltico al Mar Negro, sufren no sólo las monedas, también la población trabajadora por los efectos de la retirada del flujo de créditos por los bancos de Europa Occidental, señala el semanario Die Zeit, de Hamburgo.

Lo paradojal de la situación descrita por Joschka Fischer es que uno de los objetivos de la Unión Europea es la armonización de los desarrollos económicos y de los mercados de sus miembros y que, en ese sentido, esta crisis es un desafío a su principio mismo de integración. Ya se puede sin embargo observar el escenario en que la Europa post-crisis muestra conjuntos internos más diferenciados.  La crisis puede generar, si es que ya no lo ha hecho, un efecto desintegrador cuya contención es un desafío mayor para la Unión Europea. Para Fischer, se trata de un desafío a la voluntad política y llama a Alemania y Francia de retomar la iniciativa. 

En cuanto a un mayor liderazgo de la UE - ya antes de esta crisis han sobresalido Jefes de Estado y de Gobierno, sea Nicolas Sarkozy, la Canciller Angela Merkel o recientemente y en vistas al G-20, el PM Gordon Brown - opacando la tradición anterior, en tiempos de las Comunidades Europeas, que hacía del presidente de la Comisión una personalidad sobresaliente, como Jacques Delors, por ejemplo. 

Pero los europeos, bálticos o mediterráneos, cuentan con la Unión Europea para hacer frente a la crisis. Los latinoamericanos se las arreglan por ahora en forma individual, con todos los riesgos a la vista.